Una vez decidida la decoración de nuestras habitaciones, debemos situar correctamente nuestra luz artificial. Una mala colocación y puede estropearnos la noche lo que de día se ve bonito. En primer lugar, cada habitación difumina la luz natural de una manera distinta, ya que depende del ventanal, de su tamaño y orientación, por donde penetra la luz, lo que hace destacar en nuestra decoración los objetos que colocamos, de la pared y los techos.
Siempre debemos tener muy claro qué queremos resaltar en nuestra decoración. Así tenemos que si preferimos destacar las paredes, tanto la luz natural de día, como la artificial de noche, deberá llenar el espacio en su justa intensidad y si no es suficiente para nuestro gusto, añadir en sitios estratégicos, plafones o lámparas para darle la intensidad que en nuestra decoración diseñamos desde el principio. Se puede para ello disimular en el techo algunos tubos de neón, ...