En los patios cerrados de la vieja Pompeya, enterrada en lava hace dos mil años y redescubierta para su admiración en el XVIII, encontramos innumerables ejemplos de técnicas decorativas para las paredes. La más sorprendente la encontramos en los patios donde construyeron fuentes o piscinas refrescantes. Como las paredes monocromas “aburren” un poco en este tipo de instalaciones, sin ventanas ni aberturas al exterior, se pintaron murales simulando jardines, personas reunidas, puertas abiertas o ventanas que mostraban un bosque quizás inexistente, pero muy alegre y luminoso para recrear artificialmente el ambiente exterior. Estos murales y dibujos son trampantojos.
Podemos usar esa técnica para decorar en nuestro hogar lugares que nos parezcan algo aburridos y sin vida. Sitios donde la estructura del edificio ha obligado a “cerrarnos” con un pilar, o un rincón irregular donde no nos cabe ningún adorno, podemos dar riendas a nuestra imaginación y dibujar enredaderas, ventanas, incluso alguna ...